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II. Menstruar, un lugar desde donde Avanzar


Recuerdas tu primera menstruación, yo recuerdo perfecto la llegada de la mía,  era verano, estaba a días de cumplir 12, había estado todo el día en la playa y al regresar a casa de repente descubrí mi short manchado, fue el punto de inflexión que marcó ese verano de playa y sol a no querer salir de casa… Pero bueno, no vengo hablarte precisamente de mi primera menstruación sí de cómo el reencontrarme con mi menstruación fue el inicio de mi camino que avanza lo natural.


Tenía 24 años, ya estaba grande, caminando mi carrera, y también, terminando un tratamiento hormonal de varios años para tratar un diagnóstico de ovario poliquístico que había comenzado a los 18,  6 años de rigurosas dosis hormonales a mi cuerpo que habían provocado la fibrilación de parte de mi tejido mamario [las enormes carencias de la educación sexual integral en los noventas y dos miles, la violencia obstétrica, el cero conocimiento de mi cuerpo y mi vulva, son temas que por sí solos dan para 3 entradas de este diario blog que avanza a lo natural, así que si te parecen buenos temas cuéntame en comentarios y soltamos la lengua y la pluma],  la cosa es que este asunto  con las hormonas claramente  no daba para más, no estaba dispuesta a seguir alimentando efectos secundarios y luego de estudiar farmacodinámica y farmacocinética dentro de mi formación como bioquímica, algo tenía muy claro, no incluiría en mi rutina una pastilla, y debía descubrir una nueva ruta. Afortunadamente estaba rodeado de mujeres bacanes, mis amigas porteñas del mundo, con quienes cuestionar la vida y sus formas. En ese buscar colectivo e individual también había dado con Paula Pérez y su propuesta de Ginecosofía, así que apenas tuve la opción de ir a uno de sus encuentros, creo que en Limache, partí. De ese encuentro recuerdo no solo la comodidad increíble para encontrarme conmigo en otras mujeres, también fue el día que compré mi primera copa menstrual, y la verdad, el camino que ya había comenzado desde ese momento en adelante solo se hizo más claro y fuerte.


He comprado tres copas menstruales en 13 años, he regado mis plantas, el compost, la vermicompostera, acuareleado  y un gigante etcétera con mi sangre, la que lejos muy lejos de lo que se ve en el apósito o toallita que use y descarté desde los casi 12  años previos a conocer amiga Luna, no tiene nada de sucia, mal oliente o tabú. De verdad me hubiese encantado que en mi menarquia hubiese existido una copita menstrual, o mejor aún, un calzón menstrual, por qué el 2020 me transforme en usuaria y admiradora agradecida de los calzones menstruales, que se han convertido en mis favoritos ya que es una alternativa “fuera del cuerpo” y libre de plásticos complementaria (o no a la copa) y además un gran aliado para iniciar la práctica del Free bleeding o Flujo instintivo libre, sí mi amor, porque menstruar así como orinar también se puede controlar solo que hemos olvidado nuestra propia naturaleza y dejamos que los coágulos caigan por gravedad…


Muy lejos de la visión mistycumbia pachamamica con que se prejuzga, reconectar o conectar verdaderamente con el ciclo menstrual es un paso trascendental, cercano, muy propio y recomendable  para poder avanzar a lo natural, ya que avanza a tu propia naturaleza, la que ha sido reprimida, coartada o estandarizadas por las normas sociales. Así que nada mi recomendación querida lectora de este “diario de vida” es que busques tu propio camino, me animo a recomendar dos libros: Ginecología natural y Del cuerpo a las Raíces es un muy buen inicio pero mientras los consigues, puedes descargar nuestra Guía gratuita de Autocuidado, qué es una Invitación al auto examen y al autoconocimiento, ya que mucho de lo que necesitas saber para tomar mejores elecciones. ser más feliz y avanzar a lo natural, está en ti, así que toma poder tócate, conócete, descubrete y comienza a tener una relación libre de tóxicos con tu menstruación y contigo.

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